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sábado, 18 de febrero de 2012

Reencuentro

Me acerqué y me acomodé en la silla que había delante suyo. Su expresión era neutra, pero en el fondo de sus ojos veía el resentimiento, pero a la vez la curiosidad, incluso podía decir que conseguía atisbar una pequeña luz de alegría.
- Y bien.- empecé sonriendo.- ¿Qué quieres saber?- ella cerró su libro y me miró mientras daba un largo sorbo de su café
- ¿Quieres uno?- me preguntó señalando la taza.- me ha sobrado un poco.- asiento con la cabeza y ella se levanta para prepararme la bebida.
Mientras, observo el libro que ha dejado encima de la mesa, "Sonrisas" de Laura Clein. Cristina vuelve de la cocina con una taza blanca humeante.
- Te he puesto dos cucharadas de azúcar.- me dice sentándose.- ¿Supongo que eso no lo has cambiado no?-río y le digo que no con la cabeza mientras me llevo la bebida a los labios.- Dime, ¿Que te trae por aquí?
- Supongo que la nostalgia.- le digo sin atreverme a mirarla.- Empiezo a tener una edad, ya no tengo dieciocho años.
- Aún sigo preguntándome porque te fuiste.- me dice observándome des de su silla. Su oscuro pelo rizado le tapa los ojos, pero se que me mira con reproche
- No podía continuar aquí.- le dije, dispuesta a explicarle todo lo que se me pasó por la mente hace diez años.- no quería seguir con la maldita rutina de siempre y huí, si, eso es lo que hice, huir de la realidad.
- ¿Y te han tratado bien en tierras lejanas?- me dice con un ligero tono de sarcasmo
- La verdad es que he descubierto gente, lugares y paisajes nuevos y magníficos.- le digo sonriendo mientras recuerdo.- no te diré que todo ha sido fácil, porque al principio no encontraba trabajo, a penas tenía para comer, hasta que me dediqué a lo que mejor se.
- ¿Has estado escribiendo?.- me pregunta, un tanto sorprendida.- no he visto ningún libro tuyo
- Oh.- digo yo sonriendo.- tan solo he hecho pequeñas colaboraciones sin importancia
- ¿Sabes?.- me dice cogiendo el libro de Laura Clein.- me he leído más de diez veces este libro, es el primero de esta autora, no se si la conoces.- le quito el libro y me lo miró, realmente esta bastante hecho polvo, abro por una página al azar y leo las palabras sonriendo, las conozco demasiado bien.
- Así que te gustan sus libros, ¿o solo este?.- pregunto dándole un sorbo a la taza de café
- Tengo todas sus obras, me encantan.- me dice mirándome inquisitivamente.- y no puedo dejar de preguntarme porque todas sus palabras me recuerdan a tu manera de escribir.
Yo río durante un buen rato hasta que ella tose ligeramente esperando unas justificadas explicaciones.
- Laura Clein soy yo.- le digo esta vez seriamente.- me cambié el nombre porque nunca me ha gustado el mío, y la verdad es que parece haber tenido bastante gancho ¿no crees?- ella me mira sonriendo y sigue dándole sorbos a su café.
- He leído todos tus libros.- me dice tranquilamente.- y gracias a ellos he podido saber dónde estabas, que hacías, a quien te encontrabas, todos son autobiográficos ¿no?
- Más o menos.- le respondo enigmática, pero he decidido dejar de esconderle las cosas.- algunas cosas son reales, otras me las inventé por completo, pero ya sabes lo que dicen, la realidad a veces supera la ficción.- ella asiente ligeramente.- pues eso es lo que yo he hecho, dejar que la realidad hablara por si sola.
- ¿Volverás a irte?.- me pregunta ella, esta vez con un tono de angustia en la voz
- No.- le digo levantándome, sonriendo amablemente.- me quedo en casa
Ella se levanta y me abraza transmitiéndome todo lo que me ha echado de menos, y , ¿Porqué voy a mentir? yo también la he echado en falta, y ahora que vuelvo a tenerla a mi lado, no voy a apartarla tal como hice hace diez años.
FIN

Simplemente decir que este escrito es simplemente el intento de transcribir un sueño que tuve hace unos días, pero si os soy sincera no me gusta, pero ahí lo dejo xD 

miércoles, 8 de febrero de 2012

Reencuentro

Caminaba por la calle vestida con unos sencillos tejanos, una camisa de cuadros negros y blancos por encima de una camiseta de tirantes blancas, unas gafas de sol de montura blanca y un sombrero negro. Sus pasos la llevaban hacia una casa que conocía muy bien, de paredes blanquecinas y grandes ventanales. Iba sonriendo, consciente que hacia por lo menos cinco años que me había ido de mi tierra, de mi pueblo, lo había dejado todo atrás para recorrerse el mundo entero, y ahora volvía con la esperanza de que mi amiga no se hubiese olvidado de mí.
Llegó a la puerta de la casa y picó con decisión en el timbre. Una voz chillona le contestó
- ¿Si?
- Hola Teresa.- dije yo sonriendo al oír la voz de la madre de mi amiga.- ¿está Cristina?
- Oh, no, Cristina hace un año que se marchó de casa.- dijo ella.- ¿quien la busca?- preguntó, pero ya me había ido hacia mi coche sonriendo.
Sabía perfectamente donde se había ido, pasamos una vez por delante, era una casa a las afueras de Barcelona. La recuerdo medio en ruinas, con las malas hierbas rodeando las pocas paredes que quedaban en pie, pero ella veía más allá, se la imaginaba reconstruida, con absolutamente todos los detalles. En media hora me planté delante de la casa, pero me sorprendí al ver que aquellas ruinas que vi hace muchos años seguía igual o peor de como lo recordaba.
Volví al coche y me senté un tanto decepcionada. Cogí el móvil y llamé a mi amiga, en principio quería que mi visita fuese una sorpresa, pero las circunstancias no me dejaban otra opción.
- ¿Diga?- contestó Cristina
- Hola.- dije yo con una sonrisa en mis labios, hacia tanto tiempo que no escuchaba su voz
- ¡Laia!.- exclamó ella con sorpresa.- ¿Dónde estas? ¿Sigues recorriendo mundo?- me preguntó esta vez con escepticismo
- -no.- dije yo a mi vez, un tanto tosca.- he vuelto, pero quizás no quieras verme.- el silencio se apoderó de la conversación hasta que ella cedió y me dio su dirección.
Me dirigí hacía allí, pensando en que ella tenía toda la razón en estar resentida conmigo, es cierto que cuando acabé la carrera de Periodismo me fui sin dejar rastro, me cambié el número de móvil, incluso en cada nuevo sitio que visitaba me hacía llamar de una manera diferente. Había vuelto a casa, ¿Por nostalgia? ¿Por arrepentimiento? No lo se, pero necesitaba verla, saber que había sido de su vida y ¿Por que no? explicarle la mía.
Por fin llegué, aparqué delante de un bloque de pisos relativamente nuevo, piqué al sexto y Cristina me abrió sin ni tan solo preguntar quien era. Me monté en el ascensor, con espacio para por lo menos siete personas, llegué en menos de lo que dura un suspiro a la planta correspondiente y entré por la puerta que estaba medio abierta. En su interior me encontré un pequeño piso decorado con sencillez , en una mesa de color madera estaba Cristina sentada tomándose un café y leyendo un libro que parecía haberse usado más de una vez.
- Siéntate.- tienes muchas cosas que explicarme

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